03 octubre 2005

ESCRIBIR O NO ESCRIBIR

Hay momentos en que me siento totalmente convencida de que no debo escribir más. De que tengo que dedicarme a hacer otra cosa (¿hacer collares, que me salen lindos?, ¿poner un kiosco?, ¿comprarme una combi y llevar chicos a la escuela?, ¿volver al periodismo? -no, eso es escribir-, ¿estudiar otra cosa? -ya pasó mi tiempo de estudios organizados-, ¿alquilar mi vientre, con lo que me gusta estar embarazada?). Pero escribir no, escribir es uno de los autocastigos con mejor prensa, pero no deja de ser eso: un castigo. El problema es que me miento: yo me siento mal cuando no escribo, porque cuando escribo estoy en el séptimo cielo. Me río sola, repito los gestos de mis personajes, hago ademanes, lloro, planifico historias. Escribir, cuando lo hago embalada, cuando sé hacia dónde voy, o no lo sé pero el viaje me está resultando fascinante, me hace feliz. Pero no debería escribir más, lo sé.

Lo sé cuando entro a la Feria del Libro y la cantidad de libros me abruma. Cuando sé que hay libros que nunca encontrarán un lector, y otros que ningún lector podrá descubrir entre aquella maraña.

Cuando entro a una librería y descubro que sólo sobreviven los libros editados esa semana, y que el que busco ya está agotado, inexistente, descatalogado por viejo, por haber pasado de moda, porque no vendió la cantidad estipulada por la editorial.

Cuando veo que otros escritores inundan el mercado con sus títulos, publican en todas las editoriales, y parecería que encontraron la fuente de las historias eternas, porque siempre tienen algo que decir. Son escritores que escriben sobre una cadena de producción, apurados por llenar el bolsillo con cada liquidación. Y yo no. Yo escribo cuando tengo la real gana, cuando no estoy pariendo hijos, cuando tengo una historia para contar. Y por eso escribo poco. Y me parece que un escritor de hoy en día que escribe poco no es un escritor. Por eso no debería escribir más.

Pienso que no debería escribir más cuando me descatalogan un libro porque no cumplió su cuota de venta, aunque unos niños de Tierra del Fuego digan que es su libro preferido. O cuando me piden un cuento y nunca lo publican. O cuando no me piden nada. O cuando nadie me conoce. O cuando me conocen pero como escribo poco ni se acuerdan. O cuando me dicen que no me podrán publicar hasta dentro de 2 ó 3 años, por esas cosas de la planificación editorial. O cuando mis libros no están en las librerías porque se agotaron.

Y también pienso que no debería escribir más cuando leo un libro tan pero tan maravillosamente bueno, que lo que hago yo me da un poco de vergüenza, porque me siento así de chiquita frente al talento del otro.

Y pienso, sobre todo, que no debería escribir más porque no escribo. Porque ahora estoy escribiendo esto en vez de trabajar en alguno de mis proyectos, en el de Tadeo o el de PC2, o cualquier otra cosa. (¡Y ahora tengo dos blogs!). Lo sé. Me lo hago sola. Pero es porque a veces pienso que no debería escribir más. Es difícil esto de escribir porque a uno le gusta, sin jefes, sin horarios, sin obligación, sin ninguna editorial esperando tu libro, sin una guía, sin un tutor, padre o encargado que te firme el boletín y te diga que tenés que sentarte a escribir.

Y sin embargo sigo escribiendo. Cuando tengo ganas. Cuando los chicos me dejan. Cuando tengo algo que decir. Si no sé hacer otra cosa... Aunque me publiquen dentro de 2 años o no me publiquen (como lo que escribo para grandes). Aunque no tenga una fábrica y saque un libro, con suerte, cada tres años. Aunque me pidan cuentos o no me los pidan. Porque una vez que probaste esa felicidad que te da la literatura, cuando sentís que tus dedos corren sobre el teclado y salen las palabras que necesitabas... eso es difícil de dejar. Y todos los demás, la Feria del Libro, las librerías con sus novedades, las editoriales, los escritores con fábrica propia, como dijo Girondo... que se vayan todos juntos a la mierda.

P.D: cierto aire depresivo de este post puede deberse a que el próximo lunes cumplo años y no voy a tener piñata.
Regalos de lectores de blog pueden servir para levantarme el ánimo enormemente.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

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Bestiaria dijo...

Son esos días.

a. Creo en el "oficio de ser escritor", como ser albañil o carpintero. Hay que tratar (aunque sea TAN dificil) de escribir a diario, lo más posible. Igual, yo "se supone" que soy guionista. Pero es parecido.

b. Yo creo "hacer hace". Cuando riego mis lavandas, cuando miro un personaje en el supermercado, cuando charlo con un taxista, cuando estoy triste por algo inverosímil también estoy escribiendo, sólo que no se ve.
Ir a un museo, leer un libro, ver una buena serie de TV, etc, me transforman también y hacen que escriba mejor, auqnue suene ridículo. Lo único que tengo que procurar es hacer, es escribir casi todos los días, es estimularme con todo aquello que me hace bien.

Despreocupese, aferrese a un proyecto (un concurso, una novela, una blog) e intente escribir lo mejor posible. Y ya. Eso es todo. Si sucede algo mejor, genial.


En fin, me fui por las ramas y ahora me da fiaca re leer y corregir.

Voyeur dijo...

mirá te voy a contar una cosa (diría mi abuelo si estuviera vivo):
hace un tiempo yo frecuentaba un profesor de escritura, un tipo de esos que la saben, de los que nos ayudan a pensar dos veces antes de escribir y que luego de que uno duda ante cada palabra nos dicen: bueno, che, tampoco te vuelvas loco, también hay que fluir. bueno, uno de esos tipos.
entonces, yo llegué un día y le dije algo parecido a lo que vos contabas recién. y él me dijo: mirá, viñas dice que si un escritor no piensa en el suicidio al menos una vez al año no es escritor. el tipo se fue al carajo, me explicaba, pero lo que te pasa a vos es mucho menos que el suicidio y le pasa a todo el mundo, así que no te andes creyendo especial por pensar que ya no tenés qué escribir.
yo me lo quedé mirando como siempre. yo admiro al tipo este. es un buen tipo, por sobre todas las cosas. entonces, siguió: además, matías, me dijo, vos ya escribís, ahora jodete, no vas a poder dejar, esto es así, te picó, te rascaste, cagaste.

yo creo que tiene razón.

cariños.

ah, me gustaría que sigas escribiendo y creo que vas a seguir haciéndolo. a mí me gusta leer tu blog. es como sentarme en un lindo living, cómodo, confortable.

Verónica Sukaczer dijo...

¡Es todo verdad, Bestiaria! Yo también considero que el estímulo es parte de mi trabajo. Y no, no te fuiste por las ramas. Lo que pasa es que a veces necesito a alguien que me diga: ¿escribiste hoy? Porque es una tarea solitaria y que deja ver frutos a largo plazo. En fin, un ataque de viejazo y depre que me ha agarrado.

¡Qué espectacular comentario, Voyeur! Me encantó y me subió el ánimo. Muchas veces lo único que necesitamos es una palmadita de aliento, y saber que a otros les sucede lo mismo. Por supuesto que no voy a dejar de escribir (quizás gran parte de mi miedo es a que me dejen de publicar), así que sentate cómodo que seguimos.

Antonia Romero dijo...

Muchas veces, cuando te leo (y a pesar de estar tan lejos), me maravillo de lo cerca que estamos. Llevo un par de meses sintiendo eso que dices y sujetándome la mano para no escribir. Estoy en uno de esos momentos de los que habla voyeur, no decidida al suicidio, pero sujetando la tristeza para que no se vaya del todo.
Sigue escribiendo, Verónica, quizá así me dé cuenta de que es inevitable y la deje marchar de una puñetera vez.

PD: quiero participar en tu otro blog, el de los niños.

Verónica Sukaczer dijo...

¿Viste que al final a todos nos pasa lo mismo, y siempre creemos que somos los únicos? :-)
Para el otro blog, necesito que me envíes a mi casilla de correo tu dirección de e-mail. Luego te llegará una invitación.

un burro dijo...

Me pregunto cómo corno se hace para escribir todos los días.

Es por esa razón que nunca voy a ser leído, ja.

Muy interesante el post.

juan carlos dijo...

Acabo de descubrir tu blog a través del de Letralia. Y te escribo para decirte que, evidentemente, no estas sola en esto de la escritura. Tu al menos tienes la ventaja de publicar, o de haber publicado, que no todos podemos mencionar. En mi caso, todo lo que mencionas en el post casi me ha alejado de la escritura, aunque continúe escribiendo un blog. Pero a pesar del tono depresivo del que hablas, haber encontrado tu blog y leerte me sirve de acicate para tratar de recuperar la escritura que tengo casi abandonada.

Menos mal que nos queda intertet

Saludos

Verónica Sukaczer dijo...

¡Gracias a MCúparo y Juan Carlos por venirse para acá!
Yo tampoco escribo todos los días, salvo para el blog, que lo he tomado como ejercicio. A ver niña Sukaczer (esa maldita costumbre de las maestras de llamarme por el apellido): si no va a escribir algo productivo, al menos escriba su blog, como para ejercitar la mano. Cien veces: "hoy tengo que escribir algo".

¿Viste Juan Carlos? La escritura es contagiosa. La enfermedad más terrible es la lectura: esa contagia seguro. Pero leernos entre nosotros, también está funcionando, así que calculo que en unos días te brotarás de literatura.

Anónimo dijo...

Hola, soy angelica, estudiante de 14 años. Escribo para pedir un gran favor, espero no molestar mucho.
En el colegio, área lengua estamos leyendo un cuento tuyo y tnego una tarea para el dia lunes 24 de octubre y es sobre uno de tus cuentos: "el último sobreviviente", en realidad la tarea es que debo buscar el moviminto literario al que perteneces y las características generales de tus obras(es decir de que hablan la mayoría de ellas) y no se donde puedo encontrarlo por eso tengo la esperanza de recibir una respuesta ya sea en esta pagina o en mi mail: angiemc1@hotmail.com
reitero, espero no sea una molestia y cuento con tu ayuda.

ah! me olvidaba! me gusto mucho tu cuento!!!
gracias por adelantado
chau chau

Dael dijo...

Verónica, sé que no vas a dejar de escribir, porque mira que entiendo lo que te pasa. Así no te leyeran más que los vecinos, como en este blog, es una necesidad y un castigo autoimpuesto, como tú dijiste.

No vuelvas al periodismo, yo todavía estoy tratando de dejarlo. Escribe no más, mientras te guste (que por lo que veo, va a ser siempre). Y disfrútalo y súfrelo.

Yo leo este blog.

Verónica Sukaczer dijo...

¡Gracias Dael! Por supuesto que seguiré escribiendo.