19 septiembre 2005

LA FELICIDAD DE GRACIELA CABAL

(de "Las cenizas de papá")

Me dan lástima las personas que no son yo. Pensar que se van a morir sin ser yo. Pobre gente.

Todo el tiempo soy feliz. Aunque esté triste, ¿se entiende?
Pero a veces soy tan feliz, que la felicidad no me deja respirar.

Esa felicidad que no me deja respirar y hace que tenga que cerrar los ojos y apretar las manos me agarra en oleadas y sin que yo sepa cómo.
Cuando está por venir, me doy cuenta. Algo así como un aviso: ahí viene, ahí viene, ahí viene... ¡Y llega!
Pero después se va. Y no de a poco, de repente: plop.
-A mí nunca me pasó eso.
-¿Ves? Por eso me dan lástima las personas que no son yo. No saben lo que se pierden.

...

Cuando gané el premio Colihue, el jurado estuvo compuesto por Graciela Cabal, Ana María Machado, Javier Villafañe, Gustavo Roldán y Lilia Lardone.
A mí me llegó el rumor de que los del jurado no se ponían de acuerdo con los premio, y que la que más peleó por mi cuento, fue Graciela Cabal. Desde ese momento le tuve mucha simpatía, por supuesto.
La veía todos los años en el brindis de Alfaguara, con sus vestidos hindúes, y me acercaba y la saludaba pero no sabía de qué hablar con ella, ni con todos los otros escritores que veo en el brindis de fin de año. (La verdad es que no sé de qué hablar con la gente que no conozco, aunque sean escritores). Una vez, en la presentación de un libro, Cabal dijo una frase que me quedó grabada: "Los nietos son el premio que nos da la vida por no haber asesinado a nuestros hijos". Esa mujer pensaba como yo.
"Las cenizas de papá", su autobiografía que, creo yo, escribió cuando estaba enferma, es preciosa. Se lee con esa felicidad del título, deseando ser ella por un rato. Pero no. No saben lo que se pierden.. La última vez que la ví estaba tan pero tan flaca, que sabía que no iba a volver a verla. Pero qué le iba a decir, si siempre la saludaba pero no sabía de qué hablar con ella. Ahora, aunque sea, acabo de leer su vida.
Hay libros que, por su tono principalmente, me provocan unas ganas locas de ponerme a escribir. Este es uno de esos. No se me ocurre mejor homenaje.



1 comentario:

Gragry dijo...

Lindo homenaje a una linda persona.
Yo la ví un par de veces, en los cafés de escritores, en las jornadas de Filo, en las de bibliotecarios. Muy ocurrente, muy simpática.
Pero más que nada conozco sus libros. Mi hijo está muy orgulloso de llamarse Tomasito y tener un libro que habla de alguien como él. Y eso que el nombre lo eligieron los hermanos por otro Tomás que descubrieron en un libro...