26 septiembre 2005

ESOS ASESINOS LITERARIOS

Lo sabemos, están por allí, mezclados entre nosotros, tan normales ellos. Seguro con algún libro bajo el brazo. Con un título en Letras. Con un profesorado. Tal vez son editores, periodistas, intelectuales de morondanga. Se creen -hay que saber reconocerlos- mejores que nosotros. Más inteligentes. Más actualizados. Más poderosos. Por eso pueden asesinar con alevosía y premeditación sin que la sociedad los condene. Sus crímenes quedan impunes. Sólo en las mentes de las víctimas se enquista el dolor, queda la huella, la humillación, el fracaso, la incomprensión. A veces, sin embargo, las víctimas resucitan. Ese es el peor castigo para estos asesinos literarios: que su víctima se levante aún con más fuerza y regrese al mundo de los libros. Y tal vez, sólo tal vez, hasta se convierta en escritor.
¿Por qué asesinan? Yo creo que es muy simple la respuesta: porque pueden.

CASO 1: Profesora de literatura de la ORT, año 2005, 7mo. grado. Cuento a leer: "La casita azul". No puedo opinar sobre el cuento, porque no lo conozco, pero aceptemos que el uso del diminutivo en el título no es feliz. Suficiente para espantar a cualquier pibe de 12 años. Algunos no regresarán jamás a este cuento ni a ningún otro. Luego de la lectura: búsqueda de sinónimos de ciertos sustantivos. Subrayar ideas principales. Buscar familias de palabras. Idear otro final para la historia.

CASO 2: Maestra practicante de 4to. grado, año 1978. (Las maestras practicantes son un caso serio. Necesitan aprobar la práctica, y para ello no dudan en pisotear las mentes de los niños para ocultar un error). Una alumna, escritora en potencia, ensaya un racconto en su cuento. La maestra lo corrige: "los tiempos verbales no coinciden -dice-. Comienza utilizando el presente, y sigue en pasado. Regular". ¿Volverá a escribir esa niña?

CASO 3: Profesor de literatura de facultad de periodismo. Principios de los ´90. Durante el año trabajará con un solo libro: "Antología de cuentistas latinoamericanos", Ediciones Colihue. Para los futuros periodistas, la literatura viene en frasco compacto y resumido.

CASO 4: Editores de prestigiosas editoriales: "no leemos originales no solicitados". Lo que no se solicita no existe, lo que no existe, no se solicita.

Hay más casos, por supuesto. Muchísimos. Cada día un asesino literario mata a un posible, futuro, actual lector. A veces hasta a un pichón de escritor. Nadie los señala con el dedo. Nadie los culpa. Siguen entre nosotros. Quizás caminen a nuestro lado. Quizás son nuestros amigos.

¿Cuál tendría que ser su sentencia, cuando para siempre le han quitado a alguien la magia de la literatura?




9 comentarios:

Bestiaria dijo...

Creo que ya lo conté por ahí. Cuando yo tenía 8 años heredé la colección Robin Hood de mi mamá.
El primer libro que empecé fue "Un cuento de Navidad", de Dickens.
Recuerdo leerlo y sentir un miedo tremendo. Sin embargo, no era un problema hasta la noche, cuando me quedaba sola.
Empezaba a llorar apenas oscurecía y durante algunos días mis padres me tuvieron paciencia. Pero mas tarde, mi papá -que es un hombre muy práctico-, me escondió el libro para que deje de leerlo.
Si bien lo encontre y leí un poco más, finalmente desapareció del todo.
Ya no tuve más miedo, pero ahora no soporto ver películas o leer libros de terror.
Quizás, si me hubiesen dejado sentir miedo y hubiera comprobado que no había ningún fantasma, la historia sería otra.
En fin, me robaron una sensación.

Voyeur dijo...

yo descubrí la literatura gracias a benedetti; la tregua y primavera con una esquina rota. no fue precisamente en la escuela. le robé un libro a mi papá.

antes que eso había odiado leer cuando me dieron en el colegio el mio cid, locos de verano y algo del dante.

cariños.

Verónica Sukaczer dijo...

A mí me costó mucho regresar a los clásicos luego del colegio. Y creo que a muchos me los asesinaron por el camino.

Por otra parte, a mí me habían prohibido las novelitas Violena que se compraba mi hermana mayor. Pero por suerte siempre las encontraba. No fuera cosa, Bestiaria, que luego me robaran el erotismo :-).

Otros asesinos literarios: los que cuando te ven leyendo te dicen: "no estás haciendo nada, andá a hacer algo útil".

Tecnorrante dijo...

La pasión por la lectura me llegó temprano, como a los ocho o diez años, de robarle las novelitas vaqueras a mi papá. Fueron entonces Marcial LaFuente Stefania, Keith Luguer y Silver Kaine quienes me prepararon para entrarle luego a Stevenson, Agatha Christie, Verne, y muy despues a Borges, Vargas Llosa, Cortázar, y tantos otros.

Recuerdo el miedo inmenso con los cuentos de Poe, cuando tenía como doce. Pero recuerdo también que mis padres no le paraban mucho al tema. Talvez no me asesinaron la pasión lectora, pero puede que la falta de ayuda o de apoyo a la misma haya bastado para que mis hermanos la hicieran a un lado.

¿Pecado de omisión?

René López Villamar dijo...

Pero habemos los que sobrevivimos a todo, a años de maestros de literatura, a la televisión, a los libros de autoayuda. ¿Cómo le hicimos? La apatía lectora es contagiosa, pero algunos se salvan. Hay que explorar más ese cómo, porque los asesinos no se van a detener por nada.

Daniel Miracolo dijo...

Creer que esto es un mal de hoy, es olvidarse de los resumenes Lerú o los libros famosos en 16 paginas no existieron. Hubo una santa inquisicion? No, hubo dos, pero... quien recuerda la santa inquisicion albigenesia? Toda nuestra educacion parte de compendios, de atajos mal trazados. Busque en cualquier libro de texto la explicacion de los desaparecidos y la lucha antisubversiva y el daño llevado adelante desde aramburu para aca se lo van a resumir en dos lineas como mucho. Me gusta su blog y me gusta como lo lleva. Besos todos.

Verónica Sukaczer dijo...

Sigo agradeciendo a todos por leerme y opinar. No anduve por acá el fin de semana, y me encuentro con un montón de gente nueva. ¡Bienvenidos!
Tecnorrante: para mí la pasión llegó con el sufrimiento de Jane Eyre y la muerte de Beth. Y luego con Bradbury y su Fahrenheit.
René López: interesante lo suyo. Para pensarlo y ponerse a escribir.
Daniel: gracias por los elogios

eBlog dijo...

bueno, ya que confesamos, confieso algo que me quedó grabado (y siempre quise que esa profesora leyera mis notas, a modo de revancha.. en algun lado debe estar, la voy a rastrear en google... juro que te encontraré, lucre querida, bicho)

resulta que yo me portaba muy mal, pero sacaba excelentes notas en las materias que se me antojaban (literatura, historia, las humanas, bah) y cero en las otras, que ni siquiera prestaba antención.
concurso literario intercolegial. yo quise ir y la profesora, a quien volvía loca con mis pendejadas, me dijo: "vos zanoni? jajaja..."

obvio que no fui. pero siempre supe que hubiese ganado de principio a fin. porque ganó uno de mi colegio y lei el cuento y era chotísimo.
ven? se perdieron a mi. te voy a encontrar, lucrecia, lo juro.

Roberto Iza Valdes dijo...
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