03 agosto 2005

PARA SEGUIR LEYENDO

Para empezar sí, esos libros de tela o plástico con el dibujo de una pelota, que abajo dice pelota, y que nosotros señalamos y pronunciamos: pe-lo-ta. Babear un libro ya es señal de inteligencia.
Después, alguno de Graciela Montes, que por supuesto terminamos sabiendo de memoria. "Anastasio tenía un auto amarillo con las ruedas rojas, corría ligerito por los caminos del campo". Una estructura literaria perfecta en pocas líneas. Yo lo intenté y nunca me salió. De Montes se puede saltar al oriente con Keiko Kasza, "No te rías, Pepe" o "El tigre y el ratón". Y luego seguir el paseo con Kitamura. No soy muy fanática de Anthony Browne, pero me gusta "Cosas que me gustan".
Crecemos todos, y para dormir, carcajadas con "¿Quién pidió un vaso de agua?" de Jorge Accame.
Es el momento de iniciarse con Pescetti, con Ema Wolf, con Pez, con los fabulosos libros de Ediciones Iamiqué.
Y luego, cuando llegue el momento, cuando uno sabe que ya se puede, que van a entenderlo, que ninguna palabra o dicho o situación traumatizará ningún rincón de su infancia, Roald Dahl. "Las brujas", "Matilda", "Charlie y la fábrica de chocolate", no importa el orden. Dahl sabía lo que era la infancia, oscura y mágica, trágica y luminosa.
Después que sigan solos. Que se equivoquen. Que busquen, que prueben, que no les guste, que no puedan dormir. Ya les mostramos el camino, y ellos saben que se disfruta. Que sigan con Bradbury, con Asimov, con Cortázar si se animan, con Rowling (que no es mala palabra). Acerquemos, sin decir nada, alguno de nuestros tesoros: "Cocorí", "Violeta", "El conde de Monte Cristo", "Mujercitas". No creo que mis varones lloren cada vez que, en una relectura, se muera Beth. Pero algo van a encontrar, y eso los definirá para siempre.

"La verdadera tierra natal es aquella en donde por primera vez nos hemos visto de manera inteligente: mis primeras patrias han sido libros".M.Yourcenar

Quiero volver a disfrutar de un libro como lo hacía en la infancia. Tal vez por eso escribo para chicos.

4 comentarios:

Antonia Romero dijo...

Me gusta mucho tu recién nacido blog. Hablas mi idioma (literario).
Un saludo.
Antonia

Verónica Sukaczer dijo...

Gracias por tu bienvenida. Todavía no entiendo cómo funciona la magia para que me lean y sepan que estoy por acá.
Verónica

Gragry dijo...

Qué bueno "Quién pidió un vaso de agua", cómo nos reímos los chicos y yo cuando lo leemos. ¿Será porque tambien somos una familia numerosa?
Pescetti, imperdible. Dahl otro que debe leerse para aprender a reise de las cosas y así quitarse el miedo.
Está bueno que se equivoquen y que acierten. Que pidan a gritos el libro ese de Disney que hace ruido cuando apretás un botón... Que ahorren para comprarse historietas, también.
¡Y que escriban los libros, canejo! Que los marquen con comentarios, con dibujos, con jugo de mandarina, con dedos sucios de dulce de leche, con lágrimas de duelo por la muerte de un personaje querido...

Verónica Sukaczer dijo...

Gragry: creo que "¿Quién pidió un vaso de agua?" lo compré gracias a un comentario tuyo en el foro de literatura infantil. Y ayer leí que Accame escribió otro libro con los mismos personajes.
Cariños y gracias por las risas de mis hijos.
Verónica