09 agosto 2005

BUMA

Primo Levi
28 de diciembre de 1945

(...)
Cansado compañero, te veo en el corazón,
Te leo los ojos, dolorido compañero.
Adentro del pecho tienes frío hambre nada,
Tienes roto adentro el último esfuerzo.
Compañero gris que fuiste un hombre fuerte,
Una mujer caminaba a tu lado.
Compañero vacío que ya no tienes nombre,
Hombre desierto que ya no tienes llanto.
Tan pobre que ni dolor te queda,
Tan cansado que ya no tienes espanto.
Hombre apagado que fuiste un hombre fuerte:
Si aún nos encontráramos cara a cara,
Allá arriba en el dulce mundo bajo el sol,
¿con qué rostros estaremos de frente?

3 comentarios:

NT (movimiento circular) dijo...

"¿con qué rostros estaremos de frente?"

Linda la preguntita. Asusta, mas si se sabe de antemano que el otro (y no puedo sacarme de la cabeza que el otro soy yo mismo), que el otro, digo, tiene el pecho frío de hambre. Somos muchos lo que, grises, transitamos la vida sin nombre y siempre me pregunté si soportaría encontrarme cara a cara con otro gris. ¿Nos abrazaríamos o nos cagaríamos a patadas?

Kill dijo...

Las pronósticos no son muy alentadores en cuanto a rostros se refiere, pero es comprensible, el horror vivido por Levi no le deb=a pintar un panorama muy alentador.
Ojalá se haya encontrado en ese dulce mundo bajo el sol con rostros amables y llenos de compasión.
Saludos

Verónica Sukaczer dijo...

Me gustó mucho la interpretación de encontrarse con uno mismo.
Yo leo el poema en forma más literal. Vengo a ser algo así como una "nieta" de la Shoa, y creo que parte de todo eso quedó inscripto en mis genes.
Verónica