14 enero 2012

MANUALIDADES




Si no lo puedes comprar... lo puedes hacer...



Las únicas dos cajas para guardar lapiceras que encontré en toooda la ciudad de Buenos Aires, estaban totalmente fuera de mi presupuesto. Así que la hice y la comparto. Desde que era una tímida caja sin definición, hasta convertirse en una hermosa y práctica caja para lapiceras.



Lo que lleva:

Dos manos de pintura siena tostada.

Pátinas (técnica de pincel seco): 1) verde óxido; 2) rojo óxido; 3) bronce.

Decoupage: recortes obtenidos de un catálogo europeo de lapiceras.

Interiores forrados en pana (o similar) negra.

Y el gran secreto: el piso superior tiene una base de maderitas redondas pegadas a tres cm. una de otra, para que al forrarla se armaran los huequitos para colocar las lapiceras. El piso inferior es liso, para guardar lapiceras en desuso, cartuchos, etc.













02 enero 2012

DES-BALANCE 2011

Este blog nació el 2 de agosto de 2005. Desde entonces intenté asesinarlo varias veces, pero ya ven... El blog se aferra a la vida virtual y me obliga a seguir alimentándolo (a esta altura tenemos una relación bastante disfuncional), cuidándolo, escribiéndolo.

Pues bien, esta vez toca cierre de año y apertura de otro, como si se tratara de un libro contable en el que hay que sumar y restar numeritos para poder continuar.

Yo sumo. Hace algunos años, en este mismo espacio, me quejaba de lo difícil que era publicar. Hacía listas de editoriales que no aceptaban siquiera la presentación de originales. Listas de rechazo. Seguía escribiendo. Seguía quejándome.

Ahora todo cambió (por lo menos por ahora, estas cosas mutan de un segundo a otro). Son las editoriales las que me llaman y yo escribo, insegura como siempre, pero sabiendo que a cada retoño literario lo espera una familia editorial adoptiva (aunque las adopciones no sean muy legales... yo vendo a los niños de papel...).

Al comienzo del 2011 me llevaba a la pileta del club el original de "La cena del dinosaurio" para corregir. Luego escribí la segunda parte de "Relatos en gatonés" (que todavía no tiene fecha de salida). En el medio me hice un hueco para reescribir "Nunca confíes en una computadora" que volverá a la calle de la mano de Amauta. Seguido comencé "El probador de espejos", que aparecerá pronto por EDB, y estoy a la espera de que me lleguen las correcciones de "La última palabra", que nacerá en marzo a través de Norma. Y ahora -ya, en un rato- escribo una nueva historia, aún sin título, para Sigmar. Seguirán dos títulos más durante 2012 y luego... bueno, ¿qué tal un descanso de la ficción? Además ahora soy editora también, ya contaré...
Un año... uau... qué año... qué maravillosamente maravilloso año profesional. Todo lo que soñé desde que me senté a escribir mi primer poema a los ocho años... aquí está. Todo lo que sembré y regué, para el que guste de tropos cursis, ahora estoy cosechando.

Y en el medio de todo... la queja. Me sigo quejando, porque ahora no tengo tiempo libre, porque trabajo demasiado, porque el tiempo me empuja, porque las editoriales me exigen. Porque aún aquellos días en que no tengo ganas de escribir, tengo que escribir.

Ah... la queja... Pasan los trabajos, los libros, la desocupación, pero la queja permanece. La queja es la manta tibia en la que puedo arroparme pase lo que pase.

Así que le dedico este 2012 recién estrenado -y que promete seguir movidito-, a la queja. Mi señora queja. Mi compañera desde siempre. Mi queja femenina y judía y psicoanalizada. Mi queja mía.

Porque sé que cuando esté mal, cuando no vea salida, cuando me sienta sobrepasada o deprimida o decepcionada o perdida... siempre podré quejarme.

06 diciembre 2011

SOBRE "LA CENA DEL DINOSAURIO"

ACÁ una reseña de "La cena del dinosaurio", y ACÁ otra, pero en un blog de geología que promete seguir con el tema y mostrar todo lo que no sé sobre dinosaurios (pero con cariño).

Gracias a Dayana, lectora desde hace mucho del blog, y a Graciela por su interés y la promoción, gratuita, que me hacen.

24 octubre 2011

LA CENA DEL DINOSAURIO

Ya está. Ya lo puedo decir. El miércoles voy a buscar los ejemplares que me tocan y listo. Lo retiro de la guardería y que siga su camino.
La segunda novela que escribo en mi vida. La primera que sale publicada.

Va AGRADECIMIENTO ENORME a Alejo, Jaqui y Norma Huidobro, de Del Naranjo, por el apoyo constante. A Pablo Tambuscio por las fantásticas ilustraciones. Y, ya se está haciendo costumbre, al escritor Franco Vaccarini a quien alguna vez le conté el argumento de esta novela (mucho tiempo antes de escribirla) y me dijo que le habían dado escalofríos. Espero que fueran de entusiasmo. Ah, y como si fuera poco, se ocupó de algunos trámites literarios mientras yo paseaba por cierto país de fantasía.

Siguen los dos primeros capítulos. Ojalá los deje con las ganas.

I



Aunque no pueda decirles

Aunque no pueda decirles aún mucho sobre mí, creo adecuado que sea yo quien les cuente esta historia. Estoy en ella desde que todo comenzó y hasta el punto final, y no lo digo sólo para darme importancia. No es que todo gira alrededor de mí, aunque… Verán, me gusta conversar y, como hace tanto tiempo que no tengo con quién hacerlo, aprovecho las circunstancias.
Así que si desean acompañarme, lo único que les pido es que no me interrumpan hasta el final y, si tienen que hacer algo en medio de mi historia, como ir al baño o ver el último capítulo de su telenovela favorita, bueno… no lo hagan.
Empecemos, entonces, poniendo un dinosaurio en este relato. Un dinosaurio más. A lo largo del siglo XX se han desenterrado cientos de dinosaurios y se ha develado cada secreto de estos gigantes reptiles prehistóricos. Cambió el siglo y siguen de moda. Yo siempre me sentí muy cercano a los dinosaurios, ya se darán cuenta de por qué.
Un dinosaurio más, entonces, que no había logrado convertirse en petróleo. Un hallazgo para un par de locos paleontólogos, una pérdida para la energía que moviliza a la humanidad.



2
Arrodillada sobre la tierra

Arrodillada sobre la tierra, con las uñas sucias y el cuerpo dolorido, y la vista clavada en escombros, Elina Aizen se incendia. La quema el sol. Yo no veo mucho desde donde estoy, así que me limito a contar lo poco que sé.
Sé que está desenterrando huesos. Sé que con un pequeño pincel quita el polvo de cada partícula ósea con el mismo cuidado con que un soplador de vidrio alza su primera copa: como si fuera a romperse en cualquier momento. Sé que está pensando en mí, aunque todavía ella no lo sepa.
Cada tanto, Elina repite un ademán: pasa sus manos por el cauce en donde está trabajando y por donde alguna vez corrió un riacho, como esperando encontrar un poco de agua que la refresque. Pero todo está seco allí. Elina está sobre un río seco y bajo el sol implacable.
Me voy a cocinar, la oigo susurrar.
Sin embargo y a pesar del calor, de la tierra, del cansancio, no hay ningún otro lugar en donde la chica que descubre dinosaurios quiera estar.

Me gusta Elina, me cae bien. Yo fui un poco como ella a su edad. O ella es como fui yo cuando tenía sus años. A veces me hago lío con estos pensamientos. Me falta costumbre… No importa, regresemos a ella. Elina quiere llevarse el mundo por delante y se lo va a llevar. Lástima que todavía no pueda decírselo.

-Como la primera vez –dice de pronto una voz sobre su hombro izquierdo que me hace perder el hilo de la narración. Parece que no estamos solos en esta fiesta. Presentemos al muchacho.
Yamai Cuestas. Luego veré qué más puedo agregar sobre él. Oh, no crean que estoy celoso, nada de eso. Es que, nada, sólo estaba pensando en otra cosa.
-Siempre. Puedo desenterrar mil dinosaurios, pero el corazón me salta como la primera vez –Elina sonríe y se da vuelta y extiende su mano derecha abierta.
-Chocá los cinco -dice.
-¿Cuántos dinosaurios encontraste? –la jaquea Yamai.
-Mil –repite ella y se sonroja y juega: -¿Cien? ¿Noventa? ¿Sesenta? Está bien, me rindo. Es nuestro tercer dinosaurio. ¿Ahora estás feliz? Y los dos anteriores los encontramos con los profesores, que los enterraron para nosotros, así que supongo que no contaban.
-Creí que habías encontrado más dinosaurios que yo –bromea él.
-Como si alguna vez hubiéramos hallado un hueso solos…
-¡Éste sí es nuestro primer dinosaurio solos! –grita Yamai. -Todo nuestro.
-Todo nuestro. De nadie más.
-Andá a descansar. Sigo yo –se ofrece el chico.
Elina se levanta con trabajo. Se estira y se aleja unos pasos para admirar su trabajo. Algunas costillas, parte del cráneo. El monstruo comienza a tener forma, a escribirse. Elina agradece a quien haya que agradecer que ese gigante haya decidido morir allí, acostarse y simplemente morir, para que millones de años después ella se entretenga desenterrándolo.
De nada, Elina.

Cuarenta y dos grados de sensación térmica y un sol que a cada rato parece estar más caliente. Ése es el paisaje bajo el cual Elina y Yamai buscan dinosaurios. El calor se les pega al cuerpo, se les adhiere como telarañas. Pero cuando uno busca, las circunstancias no importan. Uno nunca puede dejar de buscar. Lo que sea: caracoles, piedras, un viejo amigo, un mensaje que nunca llegó a destino, un dinosaurio. En esta vida estamos siempre buscando. Y cuando encontramos algo comenzamos enseguida otra búsqueda. No podemos vivir sin buscar.
En cuanto a estos dos, andan buscando fósiles. Creo que ese punto ya ha quedado claro y podemos avanzar. Estudian paleontología y según mis cálculos se morirán de hambre por el resto de sus vidas. Tal vez en el futuro sean profesores en alguna universidad, den conferencias, escriban libros que no lea nadie. Eso cuando se reciban, claro. Lo que sucederá si ahora encuentran un hueso. Algo que podría hacer cualquier perro, digo yo.
En fin, dejo de desvariar y regreso a la historia. Elina sonríe, tiene una hermosa sonrisa y ahora mismo especula junto a Yamai qué dirán sus compañeros de la facultad cuando regresen con un esqueleto entero. Elina quiere el éxito y, por qué no, también espera recibir un poco de envidia. Chica mala.

-Me voy al dormi –informa Elina, y se pierde en una vieja construcción que alguna vez sirvió de lugar para acampantes y que hace tiempo está abandonada. Allí, ambos tiraron catres y acomodaron un par de mesas sobre las que rebosan papeles y un pequeño calentador. En el baño lograron regresar a la vida una ducha y destapar una letrina. Todo les resulta tan desagradable como pintoresco. A los buscadores les gusta sufrir un poco. Sentir que la naturaleza les juega en contra, que todo será difícil de encontrar.
Elina golpea las cañerías para atraer el agua como un hechicero que pide lluvia. No pienso seguirla allí. Soy un caballero. ¿Qué tal entonces un paseo por los alrededores?

19 agosto 2011

CÓMO ESCRIBIR PARA CHICOS EN 10 LECCIONES PRÁCTICAS. LAS SOLUCIONES

Me quedé un poco culposa después del post de abajo: "Cómo escribir para chicos en 10 lecciones prácticas". Porque fue como criticona la cosa, ¿no? Como tirar la piedra pero no enseñar a usar la gomera. Así que aquí va. La cosa práctica, ¿no? El buen ejemplo. La didáctica. Porque yo siempre quise ser maestra, siempre tuve alma de docente. Así que se me sientan bien derechos, se callan bien calladitos y me leen. Que después les tomo la lección.

1. LA ORTOGRAFÍA. Acá me agarran los libros. No puedo darles una clase de ortografía en dos renglones, no señor. No se hagan los vivos. La ortografía se estudia, se practica, se revisa y se vuelve a estudiar. No hay excusas. Si usted quiere escribir, aprenda a usar su instrumento. Escriba bien.

2. LOS PERSONAJES. Hablábamos de cómo presentar el personaje, de cómo iniciarlo en la historia ¿Se acuerda? Lea cómo lo hace Laura Escudero en "El rastro de la serpiente":
"Yacu sabía que pronto llegaría su tiempo de buscar serpientes. Que se acercaba el día en que tendría que salir al monte provisto de palos afilados. Pero todavía no. Todavía no contaba doce inviernos en su vida, que era el tiempo que debía pasar para que un niño se hiciera hombre joven. Para que comenzara a procurarse su propio sustento. Porque para ser cazador había que tener brazos fuertes y rápidos. Eso. Sobre todo movimientos precisos".
2.1. TIPOS DE PERSONAJES. ¿Se animaría usted a hablar de ejecuciones en un libro para chicos? ¿¿¿Un libro sin seres de luz??? Lo invito a "Corazón de tinta", de Cornelia Funke (si me dice que no va a leer el libro porque vio la película, usted y yo ya no tenemos nada de qué hablar):
"-Sí, de verdad. ¡Hace una eternidad que no disfrutamos de una bonita ejecución! -prosiguió Nariz Chata mientras retrocedía hasta la puerta. -Demasiada atención, se decía siempre. Y cuando alguien tenía que desaparecer... ¡Cuidado, cuidado, que parezca un accidente! ¿Es eso divertido? No. No era como antes, que había comida y bebida y baile y música en abundancia, como debe ser. Esta vez por fin lo haremos igual que en los viejos tiempos".

3. EL LECTOR. Con lo del post de abajo alcanza, me parece. Para mí, Lemony Snicket es un grande escribiéndole a su lector. ¿Un poco más, quiere?:
"El stop de esta oración os brinda la última oportunidad de interpretarlo como advertencia del autor para que interrumpáis la lectura, para que deis el alto al sinfín de desdichas que os aguardan en estas páginas, al horror paralizante que comienza con el siguiente párrafo, y obedezcáis el STOP y os detengáis STOP".

4. EL HUMOR. ¿Quiere humor? Le doy humor. Pasemos a "Historias de los señores Moc y Poc", de Luis María Pescetti:
"-Perdón, Poc, ¿puedo hacerle una pregunta?
-Sí.
-¿A cuánto queda la Luna?
-¿De ahí donde está parado usted o de donde estoy yo?
-A ver, déjeme pensar.
-...
-De donde estoy yo.
-¿Quiere saber en horas o en libras esterlinas?
-Bueno, había pensado en kilos, pero me da lo mismo.
-Yo calculo que a unos quince litros.
-¿Litros por segundo o por minuto?
-Por kilo, ¿por qué?
-Estaba tratando de calcular el tamaño en relación con el Sol.
-¿Por qué le preocupa eso?
-Si la Luna se cayera, quisiera estar seguro de que lo haría en dirección al Sol y no en dirección a mi casa.
(...)

5. LOS SUSTANTIVOS. Aquí abandonemos por un momento la ficción y vayamos al ensayo. El que la tenía clara era Quiroga, en su "Decálogo del perfecto cuentista":
Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: “desde el río soplaba un veinto frío”, no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él sólo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

6. LOS DIMINUTIVOS. Lo que sigue es de un libro de rimas para primeros lectores "Disparates", de Julia Chaktoura. Se lo leí quichinientas veces a mis hijos. Lea y dígame si, a pesar de ser textos para chicos MUY chicos, usted encuentra un diminutivo.
"Yo conozco una gallina/que quiere ser bailarina/para actuar en el Japón/y en China".
"En la laguna había un pez/que hablaba solo japonés/en lugar de aletas tiene/dos pies".
"Había una vez un pollo/que vivía en un repollo/y a su novia le obsequiaba/pimpollos".

7. LO VEROSIMIL. Unas brujas convierten a varios chicos en ratones y yo... ¡yo me lo creo! Pero aquí escribe un grande, así que antes de leer, reverencia y beso de manos. "Las brujas", de Roald Dahl (ah, y perlita extra: el personaje le habla al lector):
"-Me paseé por entre las patas de las sillas intentando acostumbrarme a estar tan cerca del suelo. Decidí que me gustaba bastante. Probablemente estáis extrañados de que yo no estuviera nada deprimido. Me encontré pensando: ¿Y qué tiene de maravilloso ser un niño, después de todo? ¿Por qué ha de ser, necesariamente, mejor que ser ratón? Yo sé que a los ratones los cazan, los envenenan, o les ponen trampas. Pero también a los niños los matan a veces".

8. EL ARGUMENTO. No puedo transcribir un libro completo para mostrar este punto. Le sugiero leer, completos, los libros nombrados. Después me lo va a agradecer.

9. ESTEREOTIPOS. Seguro que cuando usted piensa en un grupo de amigos literarios piensa en amistad a prueba de todo, en ayudarse unos a otros, en todos para uno, en unidos hasta el final y esas gansadas. Pues no. Eso no sucede siempre así en la vida real. ¿Por qué debería pasar en los libros? Le paso con "El hombre de los pies-murciélago" de Sandra Siemens.
"Vic seguía frotando el corazón de Iván como si quisiera limpiarle la mugre. En ese momento, cuando el silencio de todos le pareció aturdidor, se dio cuenta de cómo venía la mano. Fue como si le hubieran sacado una venda de los ojos. Miraba a sus amigos como si no los conociera.
-¡Ustedes están locos!
-¿Ustedes? -le preguntó Iván-. ¿Qué? ¿Ya no sos más parte del grupo?
-¡Se están yendo al carajo! -dijo Vic, frotando nerviosa el corazón de Iván.
-Si te cagás...
-¡No me cago! -gritó Vic-. ¿No se dan cuenta de que lo que están diciendo es una mierda?

10. EL FINAL. Ah... el final. Hay tantos grandísimos finales en la literatura para chicos y jóvenes que ni sé dónde buscar. Y tampoco quiero arruinarles un libro que no hayan leído... Así que le dejo uno solo por placer, por el sonido de las palabras... "Algo que domina el mundo", de Franco Vaccarini.
"Y cuando la vi la besé. O ella me besó. O los dos. Y hablamos, hablamos. De mamá. De nosotros. De lo que domina el mundo. De un asesino que una vez tiró a su víctima al lago, a nuestro lago, del pato que se había muerto misteriosamente el día de la primavera, y de que, a veces, al mundo lo podíamos dominar nosotros. Nosotros. Pero eso no lo dijimos ni ella ni yo: lo decía el mundo".

Y listo. Ahora sí. Yo no tengo más culpa. Y usted, no tiene más excusas.
Le dejo el agregado del día, que ya sé, es repetido, pero qué quiere... hasta que no le entre...



SI QUIERE ESCRIBIR, LEA.

01 agosto 2011

CÓMO ESCRIBIR PARA CHICOS EN 10 CLASES PRÁCTICAS

En los últimos tiempos y por motivos laborales, he comenzado a leer textos (novelas, cuentos) de gente que escribe para chicos y jóvenes y desea publicar su obra. Ya con cierta experiencia, entonces, puedo ofrecerles a ellos, a ustedes, algunos consejos prácticos -¡y gratuitos!- a tener en cuenta a la hora de sentarse frente a la PC y soñar con ser un escritor de LIJ.

1. LA ORTOGRAFÍA. La ortografía es mucho más que la correcta escritura de las palabras. Incluye también todos los signos, empezando por los de puntuación, y hasta temas que tienen que ver con el "armado" de la página. Por algo existe. Un texto mal escrito desde el vamos impide su lectura. Produce confusión y rechazo. Usted quiere que el editor lea su texto y se enganche de tal manera que se olvide de comer con tal de terminar la lectura. Pues bien, si cada línea hay que releerla para adivinar qué corno quiso decir, tenga por seguro que nadie pasará de la primera página. Por lo menos, antes de enviar o imprimir su texto, tenga la viveza de pasar el corrector ortográfico del Word. No le ayudará con todas las faltas ortográficas, pero sí con los errores de tipeado.
1.1 LA SANGRÍA. Me repito: por algo existe. Principalmente impide confundir un punto y seguido de un punto y aparte. Si no le da pelota a la sangría lo que el editor leerá será un texto compacto, un mazacote que parecerá no tener fin. No.

2. LOS PERSONAJES. Ningún libro para adultos comienza de esta manera: "Juan Pérez era un hombre de 56 años a quien le gustaba mucho la pesca y salir con su esposa los fines de semana. Tenía un hermano mayor a quien había asesinado hacía poco. Sus papás vivían en el cementerio y, lamentablemente, ya no se relacionaban con Juan Pérez". Por lo tanto, no veo por qué usted cree que en un libro para chicos hay que "presentar" el personaje de la siguiente manera: "Juancito Pérez era un chico de 12 años a quien le gustaba el fútbol y la computadora. Tenía un hermano mayor con quien se peleaba mucho, como todos los hermanos, y sus papás lo querían tanto tanto que le daban todo lo que quería". No. Usted quiere contar una historia. Introduzca al personaje en la misma, entonces, no lo anuncie como si fuera un muñequito de papel que necesita de instrucciones para avanzar a la siguiente página. Cuente, narre, deje que el texto viva por sí mismo. Escriba sin pensar demasiado. Eso puede sonar contradictorio (escribir, tarea intelectual vs. no pensar) pero fue uno de los mejores consejos que yo recibí.

2.1 TIPOS DE PERSONAJES. En la literatura para chicos y jóvenes, como en la literatura para adultos, puede existir todo tipo de personajes. Por favor, sea creativo y trate de escribir un texto en el que NO haya: seres de luz, seres mágicos, brujas, brujos, dragones, magos, seres especiales, extraterrestres buenos, seres que hablan con las flores y las plantitas, seres que hablan con los animales, seres que hablan con los peluches, dinosaurios. Y si los hay (sin ir más lejos he escrito un libro entero con animales que hablan), póngalos en una situación original, distinta, encuéntrele la vuelta. Incluso si no le queda otra que contar una historia clásica (usted sabrá por qué), ¡que esté bien escrita!

3. EL LECTOR. Sí, el lector está ahí. Por lo menos debería. Va a leer la historia que usted ha escrito si le interesa, le gusta, lo atrapa, lo atrae. No hace falta que usted lo llame, porque entonces lo hace sentir un idiota. Volvamos al ejemplo de arriba. Ningún libro para adultos comienza de esta manera: "Hola, les voy a contar la historia de un psicópata asesino serial que, antes de asesinar a sus víctimas, las violaba repetidamente. Espero que a ti nunca te haya pasado algo así, porque los psicópatas asesinos seriales no son buena gente". No. (Aunque no voy a negar que ese principio a mí me enganchó. Podría seguir por ahí... ) Por lo tanto, no es necesario que le hable al supuesto niño lector. Nada de: "Hola, seguro que estás ahí leyendo. Bueno, te voy a contar los cuentos que me contaba mi abuelo cuando todavía no lo habían cremado. Seguro que tu abuelo también te cuenta cuentos, ¿no? ¡Cómo me gustaría que me los contaras! Pero como en verdad solo quiero contarte mis cuentos y no que tú me cuentes los tuyos, por favor cállate, deja esas papas fritas que engrasarán estas hojas, y lee lo que sigue. ¡Seguro te vas a divertir!".
Y otra vez, en caso de que no le quede más opción que hablarle al lector (usted es libre de hacer lo que quiera), le regalo este ejemplo ma-ra-vi-llo-so: "No existe razón humana que os obligue a leer una palabra más sobre las desgracias, traiciones y penalidades que aguardan a los tres pequeños Baudelaire, al igual que no existe razón humana que os obligue a salir a la calle y arrojaros a las ruedas de un autobús". (Lemony Snicket, El hospital hostil).

4. EL HUMOR. Los chicos tienen sentido del humor, aunque usted no lo crea. Claro que es un humor diferente al de los adultos. En verdad yo creo que usted no lo sabe porque en todo este tiempo no he leído ningún texto original con humor. O sí. Lo que pasa es que es un humor extraño... que no sé a quién corno le puede dar risa. Por ejemplo: los chicos se ríen de una buena rima, pero hasta el más pelotudo sentirá que lo tratan de pelotudo si el doctor que atiende a los pajaritos se llama doctor Piopio. O si "el búho Pimpón juega con el perrito Tontón al chinchón". Tampoco veo por qué deben reírse si el monstruo se llama "Horripilante". No sé qué tiene usted en la cabeza, con todo mi respeto.

5. LOS SUSTANTIVOS. Parece ser que usted piensa que existe un estado de inseguridad que afecta a los sustantivos y, por ello, necesita enviarlos al mundo acompañados de, por lo menos, dos adjetivos robustos. Por eso a mí me toca leer: "sereno mar azulino", "dulce abuelita viejita".

6. LOS DIMINUTIVOS. Es cierto, los chicos tienen su propio idioma y, al iniciarse en el arte del lenguaje uno puede escuchar que dicen cosas como "bubita, pipito, totito". Pero, sepa usted, los chicos maduran. Usted también debería hacerlo. Los chicos pueden comer y digerir con enorme facilidad todo tipo de vocablos. En cambio, tanto ellos como yo sufrimos de colon irritable en relación a las palabras chiquititas, bonitas, facilitas, diminutitas,

7. LO VEROSIMIL. Casualmente, los chicos viven en el mismo mundo que usted y escuchan las mismas noticias que usted. Es decir, saben de qué se trata casi todo, aunque algunas cosas las interpreten a su manera. Por lo tanto, se merecen textos creíbles y verosímiles (aunque traten de extraterrestres que hablan con las plantitas que en verdad son peluches). No puede meter de pronto a un ser mágico en una zapatilla, y no dar ningún indicio de cómo llegó allí, qué mierda hace, para qué sirve. O por qué el personaje no tiene voz y la recupera luego de encontrarse con un ser de luz. O por qué el bichito habla y todos son buenitos.

8. EL ARGUMENTO. Si usted quiere contar una historia, ¡cuéntela! Desarróllela desde el principio y hasta el final. Mire, entre nosotros, hay algo que Stephen King en "Mientras escribo" llama "media premisa", y es tener, justamente, la mitad de la historia. Pongamos: "Carrie tiene poderes como la telekinesis". Bárbaro. Pero con eso no hacemos una historia. ¿Qué hace Carrie con sus poderes? ¿Qué le pasa? ¿Cómo reaccionan los demás? Tiene que tener la premisa completa, ¿me entiende? Bueno, los chicos también quieren historias completas. Nada de "apareció el ser de luz en la zapatilla y... ¡todos fueron felices!". ¡NO! Apareció el ser de luz y... ¿qué pasó? Los chicos no son medio chicos. No les dé media historia.

9- ESTEREOTIPOS. Yo, que soy madre de niños, le aseguro que no hay niños "tipo". Todos son algo bueno y mucho malos. Dulces e insoportables. Todos son capaces de grandísimos actos de generosidad y de putear al más necesitado. Como toda la gente, ¿no? Entonces... ¿por qué en lo que usted escribe los malos son malísimos, los buenos son buenísimos y uno ya sabe desde la primera línea lo que le pasará a cada uno? Mire y aprenda de las películas de Pixar, en donde hay buenos que quieren desaparecer y malos que quieren ser más malos. Eso a mí me divierte. Lo otro, no.
9.1 ESTEREOTIPOS II. No es necesario que en la literatura para chicos y jóvenes los animales siempre hablen con los chicos. Ni que los chicos siempre entiendan a los animales.

10. EL FINAL. Si le gusta que cada historia para chicos termine con moraleja y enseñanza, le informo que usted atrasa 70 años. Si termina su historia absolutamente absurda haciendo que el personaje se despierte y que todo fue un sueño, yo misma lo buscaré y le haré sentir dolor. Mucho dolor. Si su cuento termina con los malos arrepentidos, los buenos más buenos y los animalitos cantando, lo lamento, ha perdido un lector. Si termina diciendo: "y este cuento se terminó", busque ayude terapéutica. Si no sabe cómo terminar la historia, posiblemente no tendría que haberla empezado.

Último consejo, para el bien de todos:

Si no sabe cómo escribirlo, no lo escriba.
Agregado:

Si duda de cómo escribir, antes lea buenos libros.
Posdata:

Si cree que en la literatura para chicos y jóvenes no se corrige demasiado,

y lo espontáneo le gana a lo trabajado pues, mucha suerte y hasta siempre.

¿Y vio? Hasta le regalé un versito. Como a usted le gusta. De la escritora Verito.

18 julio 2011

SOBRE LA FERIA DEL LIBRO INFANTIL

ACÁ la nota sobre la Feria del Libro Infantil que escribí para Clarín.

Tantísimos años sin escribir en un diario.

Ah... qué placer.